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NOTICIA | 17 Mar 2011

Del discurso a la acción

Noticia

Por: Elespectador.com
Foto: Canal Clima

AL GORE, EXVICEPRESIDENTE DE los EE.UU., terminó ayer su intervención en el Foro de El Espectador y Caracol TV insistiendo en que si bien hay problemas cuya magnitud es tan aterradora que preferimos evitarlos, con el cambio climático no hay escapatoria: “No pudimos evacuar a la población de Nueva Orleans tras el Katrina, ahora hay quienes pretenden que evacuemos el planeta Tierra.

Ridículo. Necesitamos cuidar nuestro hogar”. Así, con cifras en mano, recordó que la población mundial se ha multiplicado por cuatro en los últimos 100 años y, con ella, la presión en el uso de los recursos mineros y energéticos, los cuales contribuyen a los 90 millones de toneladas diarias de gases que se emiten a la atmósfera y que generan un efecto invernadero aumentando la temperatura del planeta. Por cada grado de más, insistió Al Gore, se aumentan en 7% los niveles de humedad, razón detrás del aumento de la intensidad de las precipitaciones, que a su vez amplían el espacio de los veranos, pues se tarda más en completarse el ciclo de evaporación para reiniciar las lluvias.

Y sin duda han sido los duros inviernos y veranos los que han llenado las noticias de los últimos años: EE.UU., el sureste de Asia, Rusia, Pakistán, Colombia, Brasil, Australia, España, Bolivia y los Balcanes han alertado con sus tragedias que de lo que se trata no es de casos aislados que ocurren aleatoriamente cada tantos miles de años, sino de un fenómeno tan devastador que no nos podemos dar el lujo de ignorarlo. Ya no se trata de ambientalistas alertándonos sobre la pérdida de valiosos ecosistemas o sobre el desprendimiento de la mitad de la capa polar del norte. Hoy a lo que nos enfrentamos es a 100 millones de víctimas del clima, excluyendo las pérdidas de la reciente tragedia de Japón. Esto sin mencionar la destrucción de cultivos que ha llevado al alza de manera drástica de los precios mundiales de alimentos en los últimos dos años, según la FAO, y lo peor es que nada hace pensar que la tendencia se vaya a reversar pronto. Los malestares sociales por tal encarecimiento son ya evidentes.

Por su ubicación sobre el ecuador, las precipitaciones de Colombia, advirtió Al Gore, pueden ser bastantes destructivas. Buena parte del país se encuentra justo bajo el paso de unos nuevos vientos que, en un mal caso, pueden intensificarlas aun más. Situación a todas luces preocupante, pues el 80% de la población del país se encuentra asentada en zonas de alto riesgo. A lo que se suma, como lo aseguró el presidente Santos durante su intervención, que varios de nuestros cuerpos de agua se encuentran todavía rebosados y no han dejado adelantar las labores de contingencia. Sólo en Bogotá, para entender el tamaño de la amenaza que enfrentamos, se requerirían en los próximos 20 años, según lo aseguró el secretario distrital de Ambiente, Juan Antonio Nieto, US$2.210 millones para frenar las consecuencias del cambio climático. De dónde se sacará tanta plata es algo que el secretario admitió no saber con claridad.

Colombia, hasta la fecha, está por debajo de las emisiones de CO2, tanto del promedio del mundo como del promedio de la región. Sin doliente específico, no obstante, el buen desempeño se podría acabar. De aquí que el presidente Santos celebrara las facultades que le permiten crear la cartera de Ambiente y con ella un mejor control de las reglas de juego en la materia. Reglas que Al Gore fue explícito en insistir son la clave: “hay que guiar al mercado para que proteja al medio ambiente”, aseguró, y no dudó en felicitar al primer mandatario por decir, en su intervención, que gravaría las emisiones de carbono de considerarlo necesario. Una decisión poco popular, sin duda, pero concluyó: “Los políticos, finalmente, son recursos renovables”. El presidente Santos escuchó el mensaje, ahora falta esperar que se tome su propio discurso  en serio.

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